lunes, febrero 09, 2015

Distinta/Complicada

Que difícil hablar de una misma, que difícil tratar de conocerse, aunque sea un poquito.
Tengo 25 años, y cuando alguien me pregunta: ¿Como te describirías?... Me cuesta un montón encontrar los adjetivos calificativos adecuados para alguien como yo.
Porque si, soy demasiado complicada... Creo que mas complicada que el común de los mortales... Ya que yo observo siempre a las personas y las encuentro tan sencillas, luego me observo a mi misma y colapso.

Yo nací complicada, creo que por toda la carga emocional que traían mis padres... Mi mamá me cuenta que tuvo un embarazo tranquilo... que mi papá me hablaba y yo no me movía, pero que cuando me hablaba mi hermano mayor, me volvía loca dentro de su vientre. Y lo peor fue lo siguiente; nací con el sueño cambiado... Por tres largos meses (para mis padres y hermano), yo dormía todo el día y por ende en la noche no lo hacia... Para rematar la situación, como quería hacerme notar y llamar la atención de todos en la casa, yo no paraba de llorar, de la única forma que lo hacia, era en los brazos de mi madre... (Wale despierta, madre sin poder dormir y si madre dejaba a Wale sola, Wale lloraba y despertaba a todos)
Fui muy odiada mis primeros tres meses de vida, pero luego mi sueño cambio y dejaba dormir a todos.

Como todo ser, crecí... Y comenzaron nuevas complicaciones.

Cuando salia con mi familia, a casa de otros familiares, yo me portaba muy bien y era muy obediente. Pero llegaba un momento en el cual yo debía irme a descansar a mi casa, para dormir en mi cuna, porque yo no aguantaba y hasta el día de hoy no aguanto tener que dormir en una casa que no sea la mía. Mi madre trataba de hacerme dormir, pero no había caso. Abuela paterna trataba de hacerme dormir haciéndome cariño en mi cabeza, cantándome, pero no había caso... Así que le jodí todas las fiestas a mis padres.

Seguí creciendo... Cuando fui al colegio por primera vez, yo estaba muy feliz, porque quería aprender a leer y a escribir. No me demore nada en aprender, es mas, creo que fui la primera de la clase en hacerlo, por ende, la profesora me tomaba como ejemplo para que mis compañeritos de motivaran.
Yo era muy buena en todas las materias, por lo que pase a ser una de las ayudantes de la profesora. Cosa que me gustaba mucho, ya que me sentia importante...
En los recreos no me juntaba con nadie, no tenia amiguitos... Ya que a los niños de mi edad los encontraba muy inmaduros, sus juegos eran aburridos, monótonos, ellos no tenían temas de conversación interesantes y eran muy burlones. Mi panorama ideal para los recreos era hablar con otros profesores o de plano, observar a los otros alumnos mientras ellos jugaban...

Otra de mis complicaciones mientras crecía tenia que ver con la soledad.
Amaba estar sola y aun sigo amando estar sola... Antes era mas complicado, porque donde iban mis padres, tenia que ir yo ya que no me podían dejar sola en casa. Yo, de muy malas ganas iba a casa de familiares, a fiestas, cumpleaños, actividades vecinales... No me gustaba ver a las personas. Tener que comenzar una conversación con alguien, el contacto físico, saludar... Tener que ver al primo o prima que te cae mal... No, terrible. Ahora que soy grande, me mando sola... Y pues, trabajo, así que justifico mis ganas de “no ver a nadie” con “tengo mucho trabajo”...

Con eso de no tolerar estar en casas que no sean la mía, el no querer socializar, el no aguantar a los niños de mi edad... También me pasaba que no me gustaba usar vestidos, ni faldas, ni ropa muy rosada y llena de flores, Mi look favorito a los 8 años era un pantalón corto/largo, polera, zapatillas... Así era feliz. Pero la mamá siempre quiere que su niñita ande bien peinada y arreglada, que sea toda una señorita... Nunca lo consiguió mi madre jajajajaja... Lo siento, pero nunca me sentí cómoda de esa manera. Yo podía jugar a con muñecas Barbie, jugar a tomar el té... Jugar a ser mamá de una muñeca... Pero vestidos, conmigo no. Aunque antes de todos esos juegos, prefería andar en bicicleta, en patines, jugar a la pelota, al tombo, a los países, a las quemaditas...

Como nunca fui una niña común, todo mi entorno se acostumbro a mi forma de ser... Y ya no se me obligaba a ser como el resto de mis compañeritas, vecinitas y primitas.
Llegaron mis 13 años, y con estos 13 años de vida, cambiaron muchas cosas en mi cuerpo... Y otras tantas en mi mente... Bueno, quizás las cosas de mi mente las reafirme.
Se me metió en la cabeza que lo mio era el cabello corto... Le dije a mi mamá, le dije a mi papá... A él no le gusto nada la idea de que su hija se cortara el cabello, pero como yo siempre hago lo que quiero y no me gusta que me obliguen a nada, hice caso omiso a la molestia de mi padre.
El pelo me lo corto una vecina y me quedo horrible mi nuevo look, parecía una zeta jajajaja... Recurrí a otra peluquera y arreglo aquel desastre.
Para que decir todas las cosas que comentaban de mi en el colegio... Ir en un colegio católico... Ser la única con el pelo corto y la única niña a la cual no le interesaba andar detrás de los niños de otros cursos, ni de usar ropa bonita... A mi me gustaba leer, escribir y dibujar. Así era feliz... y dentro de aquella felicidad, daban lo mismo los comentarios mal intencionados. Mi madre siempre me dijo:

Si alguien te molesta, no lo tomes en cuenta, tarde o temprano se aburrirá de tu indiferencia y dejaras de importarle”

Son muy sabias las madres.

En la actualidad siguen mis complicaciones... Y creo que aumentaran.
Pero no soy una mala persona...


Solo no me gusta un poco la gente... 

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