Que
difícil hablar de una misma, que difícil tratar de conocerse, aunque
sea un poquito.
Tengo
25 años, y cuando alguien me pregunta: ¿Como te describirías?... Me
cuesta un montón encontrar los adjetivos calificativos adecuados para
alguien como yo.
Porque
si, soy demasiado complicada... Creo que mas complicada que el común
de los mortales... Ya que yo observo siempre a las personas y las
encuentro tan sencillas, luego me observo a mi misma y colapso.
Yo
nací complicada, creo que por toda la carga emocional que traían mis
padres... Mi mamá me cuenta que tuvo un embarazo tranquilo... que mi
papá me hablaba y yo no me movía, pero que cuando me hablaba mi
hermano mayor, me volvía loca dentro de su vientre. Y lo peor fue lo
siguiente; nací con el sueño cambiado... Por tres largos meses (para
mis padres y hermano), yo dormía todo el día y por ende en la noche
no lo hacia... Para rematar la situación, como quería hacerme notar y
llamar la atención de todos en la casa, yo no paraba de llorar, de la
única forma que lo hacia, era en los brazos de mi madre... (Wale
despierta, madre sin poder dormir y si madre dejaba a Wale sola, Wale
lloraba y despertaba a todos)
Fui
muy odiada mis primeros tres meses de vida, pero luego mi sueño
cambio y dejaba dormir a todos.
Como
todo ser, crecí... Y comenzaron nuevas complicaciones.
Cuando
salia con mi familia, a casa de otros familiares, yo me portaba muy
bien y era muy obediente. Pero llegaba un momento en el cual yo debía
irme a descansar a mi casa, para dormir en mi cuna, porque yo no
aguantaba y hasta el día de hoy no aguanto tener que dormir en una
casa que no sea la mía. Mi madre trataba de hacerme dormir, pero no
había caso. Abuela paterna trataba de hacerme dormir haciéndome
cariño en mi cabeza, cantándome, pero no había caso... Así que le
jodí todas las fiestas a mis padres.
Seguí
creciendo... Cuando fui al colegio por primera vez, yo estaba muy
feliz, porque quería aprender a leer y a escribir. No me demore nada
en aprender, es mas, creo que fui la primera de la clase en hacerlo,
por ende, la profesora me tomaba como ejemplo para que mis
compañeritos de motivaran.
Yo
era muy buena en todas las materias, por lo que pase a ser una de las
ayudantes de la profesora. Cosa que me gustaba mucho, ya que me
sentia importante...
En
los recreos no me juntaba con nadie, no tenia amiguitos... Ya que a
los niños de mi edad los encontraba muy inmaduros, sus juegos eran
aburridos, monótonos, ellos no tenían temas de conversación
interesantes y eran muy burlones. Mi panorama ideal para los recreos
era hablar con otros profesores o de plano, observar a los otros
alumnos mientras ellos jugaban...
Otra
de mis complicaciones mientras crecía tenia que ver con la soledad.
Amaba
estar sola y aun sigo amando estar sola... Antes era mas complicado,
porque donde iban mis padres, tenia que ir yo ya que no me podían
dejar sola en casa. Yo, de muy malas ganas iba a casa de familiares,
a fiestas, cumpleaños, actividades vecinales... No me gustaba ver a
las personas. Tener que comenzar una conversación con alguien, el
contacto físico, saludar... Tener que ver al primo o prima que te cae
mal... No, terrible. Ahora que soy grande, me mando sola... Y pues,
trabajo, así que justifico mis ganas de “no ver a nadie” con
“tengo mucho trabajo”...
Con
eso de no tolerar estar en casas que no sean la mía, el no querer
socializar, el no aguantar a los niños de mi edad... También me
pasaba que no me gustaba usar vestidos, ni faldas, ni ropa muy rosada
y llena de flores, Mi look favorito a los 8 años era un pantalón
corto/largo, polera, zapatillas... Así era feliz. Pero la mamá
siempre quiere que su niñita ande bien peinada y arreglada, que sea
toda una señorita... Nunca lo consiguió mi madre jajajajaja... Lo
siento, pero nunca me sentí cómoda de esa manera. Yo podía jugar a
con muñecas Barbie, jugar a tomar el té... Jugar a ser mamá de una
muñeca... Pero vestidos, conmigo no. Aunque antes de todos esos
juegos, prefería andar en bicicleta, en patines, jugar a la pelota,
al tombo, a los países, a las quemaditas...
Como
nunca fui una niña común, todo mi entorno se acostumbro a mi forma
de ser... Y ya no se me obligaba a ser como el resto de mis compañeritas,
vecinitas y primitas.
Llegaron
mis 13 años, y con estos 13 años de vida, cambiaron muchas cosas en
mi cuerpo... Y otras tantas en mi mente... Bueno, quizás las cosas de
mi mente las reafirme.
Se
me metió en la cabeza que lo mio era el cabello corto... Le dije a mi
mamá, le dije a mi papá... A él no le gusto nada la idea de que su
hija se cortara el cabello, pero como yo siempre hago lo que quiero y
no me gusta que me obliguen a nada, hice caso omiso a la molestia de
mi padre.
El
pelo me lo corto una vecina y me quedo horrible mi nuevo look,
parecía una zeta jajajaja... Recurrí a otra peluquera y arreglo aquel
desastre.
Para
que decir todas las cosas que comentaban de mi en el colegio... Ir en
un colegio católico... Ser la única con el pelo corto y la única niña
a la cual no le interesaba andar detrás de los niños de otros
cursos, ni de usar ropa bonita... A mi me gustaba leer, escribir y
dibujar. Así era feliz... y dentro de aquella felicidad, daban lo
mismo los comentarios mal intencionados. Mi madre siempre me dijo:
“Si
alguien te molesta, no lo tomes en cuenta, tarde o temprano se
aburrirá de tu indiferencia y dejaras de importarle”
Son
muy sabias las madres.
En
la actualidad siguen mis complicaciones... Y creo que aumentaran.
Pero
no soy una mala persona...
Solo no me gusta un poco la gente...
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