Y cuando no controlo mi sentir.
Vuelven imponentes las tinieblas pasadas.
Vuelven a volar los cuervos nocturnos,
no puedo alejarlos.
Sus alas estremecen mis latidos.
Mi pulso trata de detenerse.
No duermo, inicio historias...
culminan mis sueños y comienzan pesadillas.
El camino se torna frío, solitario...
Puedo escuchar mis demonios otra vez.
Y trato de controlar aquel sentir.
Poesía inerte brota de mis dedos.
La brisa cálida de tus sentimientos llega hacia mi.
Pero no la acepto, no la quiero.
Soy temerosa, una cobarde.
Los cuervos comienzan a comer mi alma.
Sus garras hieren mi piel, se siente tan dulce.
Y melodías de la luna tratan de ayudarme,
me abrazan...
Yo trato de escapar.
La luz pura de cielo brilla en mis lagrimas.
Arde mi corazón, arden mis sombras.
Te siento, te pienso y no estas.
Las cicatrices pasadas están abiertas
y los cuchillos ansiosos esperan la orden.
Vivo ya muerta, fría y pálida como la luna.
Tus melodías me envuelven, la cobardía me acompaña.
Vuelan los fantasmas y los susurros prohibidos.

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